
Filipa pintando As Tres Filhas
A sus 42 años, Filipa Sáragga d’Orey presenta su primera exposición internacional, donde la geometría, el color y la memoria dan forma a un universo visual de gran fuerza poética y un lenguaje artístico inconfundible.

El laberinto de los pétalos. 100 × 80 cm. Acrílico sobre lienzo, lápices de colores y detalles en pastel al óleo.
A sus 42 años, Filipa Sáragga d’Orey presenta su primera exposición internacional, donde la geometría, el color y la memoria dan forma a un universo visual de gran fuerza poética y un lenguaje artístico inconfundible.
Una colección de cerca de veinte pinturas de pequeño y gran formato que retrata la infancia como territorio de pureza, la familia como paisaje y la maternidad a través de fondos geométricos y símbolos figurativos que aportan estructura emocional a las obras. El color asume un papel protagonista, convirtiéndose en ritmo, lenguaje y expresión. La colección reúne investigación técnica, madurez artística y un lenguaje visual desarrollado por la autora a lo largo de los últimos años.
Filipa transforma la maternidad en una arquitectura emocional y pictórica, construida a través de la geometría, el color y símbolos que evocan a sus tres hijas, en un diálogo entre la abstracción geométrica y la figuración narrativa.
La geometría de Tres Hijas nace de una alfombra familiar que acogió los primeros pasos y los juegos de sus hijas. Convertida en el hilo conductor de la colección, simboliza el deseo de extender al mundo un espacio de protección, amor y refugio para la infancia.
«Tres Hijas representa un momento muy especial de mi trayectoria. Por primera vez siento que una colección reúne todo lo que soy hoy: mujer, madre, artista, escritora, soñadora y alguien que cree profundamente en la belleza como forma de esperanza.
Es, quizá, la colección más personal que he realizado hasta hoy. También ha sido la más exigente desde el punto de vista técnico y aquella en la que he sentido una mayor madurez emocional y espiritual. La maternidad dejó de ser un tema para convertirse en la estructura invisible que sostiene todo lo que hago. Hoy sé que pinto la manera en que el amor transforma un lugar.»